¿Política sí o política no?
Hay que reconocer que la decepción que viene provocando la política, en todas partes, crea una actitud de desconfianza, de desprecio y hasta de indignación frente a la política. Los escándalos de corrupción y nepotismo, la falsedad de las promesas electorales, las alianzas espurias, la inercia interesada de todos aquellos que solamente piensan en conservar su sillón o quitárselo al vecino.
Esa política ha de morir. Ya es socialmente una política muerta...
Tenemos que denunciar esa política inicua, reivindiquemos la verdadera política. Una política (la de verdad), de justicia, de transparencia, de servicio, de participación. Programada y vivida localmente y mundialmente. Renovando las instancias tradicionales, muchas de ellas caducas e injustas, y propiciando instancias nuevas. Formando políticamente a la ciudadanía. Sugiriendo actitudes, procesos, campañas; ayudando a buscar soluciones. Debemos empezar a asumir una política viva, resucitada, lejos de los "sepulcros blanqueados", para conseguir una política humana y humanizadora.
Hay que reconocer que la decepción que viene provocando la política, en todas partes, crea una actitud de desconfianza, de desprecio y hasta de indignación frente a la política. Los escándalos de corrupción y nepotismo, la falsedad de las promesas electorales, las alianzas espurias, la inercia interesada de todos aquellos que solamente piensan en conservar su sillón o quitárselo al vecino.
Esa política ha de morir. Ya es socialmente una política muerta...
Tenemos que denunciar esa política inicua, reivindiquemos la verdadera política. Una política (la de verdad), de justicia, de transparencia, de servicio, de participación. Programada y vivida localmente y mundialmente. Renovando las instancias tradicionales, muchas de ellas caducas e injustas, y propiciando instancias nuevas. Formando políticamente a la ciudadanía. Sugiriendo actitudes, procesos, campañas; ayudando a buscar soluciones. Debemos empezar a asumir una política viva, resucitada, lejos de los "sepulcros blanqueados", para conseguir una política humana y humanizadora.
Rubem Alves escribió, en un memorable artículo "Sobre política y jardinería: De todas las vocaciones, la política es la más noble... De todas las profesiones, la profesión política es la más vil ".
Queremos y debemos ser políticos de vocación, hacer política, sin posible neutralidad, sin hipócritas equidistancias. Hay que soñar andando (como decía Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar"). Pedimos, soñando alto, en Santomera, el cambio necesario.
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