miércoles, 22 de octubre de 2008

El Congreso del PSRM

La experiencia del XIII Congreso del PSRM


Hace unos meses acudí como espectador de paja” al XIII congreso del PSRM en la Región de Murcia. Este Congreso pretendía ser una fiesta de la democracia en torno a un dialogo sereno. Pretendía ser un congreso bien entendido, en el más amplio sentido del término, entero, radiante, como un sol que iluminase a todos por igual. Ahora bién, solo un espíritu perverso, optimista hasta el cinismo, osaría proclamar hoy, que resulto tal y como lo concebimos los más idealistas.

Nació como idea de futuro, como una entusiasmante bandera cívica para sacudir conciencias, movilizar voluntades y conmover corazones... pero termino con las ideas de cambios profundos, de unos y de otros (de críticos y oficialistas) despreciadas y arrojadas al cubo de la basura de las formulas mágicas que el uso canso y deformo, para dar lugar a un “mercadeo” obscenamente triunfante. No progresamos... retrocedemos.

Y cada vez se ira volviendo más absurdo hablar de “cambios” si nos empeñamos en el equivoco de identificarlos únicamente con los cargos y las personas. Ningún militante eligió a sus representantes para que los llevasen al mercadeo”.

No faltaran sensibilidades delicadas que encuentren escandaloso y provocador lo que acabo de decir, aunque ellos mismos tengan que admitir que no he hecho más que enunciar algunas verdades elementales y transparentes, datos conocidos de la experiencia cotidiana de todos los que asistimos al congreso, simples observaciones de sentido común.

Esto me lleva a concluir que antes de que pensemos en exportar simulacros de democracia y “saber hacer” para nuestra Región, deberíamos encontrar la manera de producirla y distribuirla en nuestro partido. Creo firmemente que el PSRM necesita mucho más que la ilusión del cambio... necesita cambiar.

DEMOCRACIA Y JUVENTUD

Reflexiones sobre la Democracia y la participación de los jóvenes.


Es cada vez más difícil la inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo dirigido por el capital. El acceso a la educación básica aumenta en cantidad pero decae en calidad.
Los jóvenes muchas veces se ven obligados a seguir la vida de sus padres y abuelos. se puede decir que cada vez es menor la realización sustantiva de sus derechos sociales, cada vez menos pueden autoconstruirse y actuar en la perspectiva de la construcción de una verdadera democracia. Empleos precarios, sin derechos laborales, esa es la lucha diaria de la mayor parte de la juventud... una lucha por la supervivencia. De ahí sigue que los jóvenes queden afectados por una gran apatía política, como anestesiados, frente a la situación dramática que viven. Antes que sentirse desafiados a construir un país democrático, se ven empujados a luchar por las condiciones materiales de la vida. Se puede afirmar que la democracia es muy frágil, y esta restringida a los marcos formales, muy limitada como posibilidad de una ciudadanía sustantiva y legítima para las mayorías.
De aquí se deriva una gran dificultad para que el joven se perciba como sujeto histórico, capaz de transformar la realidad y, por tanto, de participar efectivamente en la construcción democrática. La democracia no es un discurso para ser recitado de memoria, sino algo a ser construido a partir de prácticas sociales que deben enraizarse en el tejido social.
Los jóvenes son educados y formados por aspiraciones individuales, que se refieren al éxito personal en el empleo en el estudio. Hay en nuestra subjetividad una idea fuerte de competencia, y no de socialización y de compartir. Esa es una marca que el neoliberalismo procura imprimir en cada persona para que pueda garantizar la lógica de la reproducción del capital, y de esa forma quede legitimado en la vida particular de cada persona. La individualización y la competencia son “ideas-fuerza” para la construcción y el mantenimiento del sistema de explotación del ser humano por el propio ser humano. Por eso, son necesarios nuevos procesos educativos que incentiven el sentido colectivo y la autonomía indispensables para que se construyan nuevas subjetividades, encarnadas con principios nuevos, como la justicia y la solidaridad, base en la cual será enraizado el compromiso ético de inagurar otra sociedad, en la que recrearemos los procesos de socialización, estimulando relaciones sociales que no se basen en la explotación, sino que abran camino hacia la común-unidad. Nos desafía entonces la urgencia de dar voz a las manifestaciones engendradas y de garantizar visibilidad y organización a los procesos que nos singularizan, pués nos fortalecen, oponiendo toda resistencia que podamos a los principios homogeneizantes del liberalismo.

En definitiva, ¿hacia donde debemos ir?

Debemos dar más protagonismo a los jóvenes en los diferentes movimientos sociales que se alzan en nuestra sociedad, procurando por diversos caminos transformar la sociedad en una perspectiva democrática y socialista. “La lucha por la democracia es inseparable de la lucha por el socialismo”. En una sociedad burguesa como la que tenemos en pleno S.XXI, en la que las necesidades e intereses colectivos, o sea, de los pobres, oprimidos y desarrapados del mundo, son suprimidos o radicalmente reducidos por la acción de los opresores.
Luchemos por la transformación de ese escenario, repleto de piedras en el camino, que dificultan su construcción. Así, la democracia exige defensores apasionados que entiendan que ella solo puede hacerse palpable para todos si vivimos una nueva praxis en tres aspectos fundamentales: sustancial, representativo y participativo. Es preciso inagurar una nueva democracia que a partir de su significado literal sea actualizada y superada, y sea anunciada y vivida como condición necesaria para todo ser humano.

Debemos cultivar, en la organización de cada microespacio, valores y practicas que busquen una transformación estructural de la sociedad en que vivimos, tanto en la esfera cultural como en la política.

martes, 17 de junio de 2008

La Democracia que duele

A mi forma de ver las cosas, la democracia actual, no es democracia, se limita a votar, callar y ver la tele. No es democracia participativa, es cuando mucho, delegada o representativa; pero ¿representativa de que intereses y delegada con que controles?.
Hemos construido una democracia que empalaga y que indigna en una sociedad con claros síntomas de "fatiga democrática". Tenemos gobiernos de corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones, en definitiva una democracia de los pocos, con los pocos y para los pocos. Ilusos aquellos que creemos lo del gobierno del pueblo y para el pueblo, ahora que nuestras vidas se engloban en populismos ilusorios y en sarcasmos neoliberales.
Pero que nadie entienda en mis palabras una resignación o una tristeza insalvable, lejos del conformismo, esta situación requiere una contestación categórica de los millones de personas que soñamos que "otro mundo es posible", debemos de exigir y ayudar a hacer "otra democracia". Creo que es la hora de dar el paso y exigir y hacer ese otro mundo como necesario y urgente.
Por eso necesitamos otra democracia, la exigimos como un derecho fundamental de las personas y de los pueblos, en todas las latitudes. Porque exigimos para todas las personas y para todos los pueblos los derechos básicos y los derechos complementarios. No podemos aceptar una democracia-privilegio, una democracia primer mundo y menos aún una democracia -imperial, "a punta de pistola, con su ordeno y mando", de los hijos de los de siempre.
Abramos puertas y ventanas, quitemos el oxido de los viejos engranajes, porque la democracia cabe en todas las vidas y en todas las culturas.
Todos los timbales, todas las campanas, todos los gongs, pueden y deben convocar a la democracia integral, a la ciudadanía universal, para que este mundo malherido, desconcertado y todavía impenitentemente soñador, sea casa feliz de una nueva sociedad.

jueves, 29 de mayo de 2008

El cambio necesario

¿Política sí o política no?

Hay que reconocer que la decepción que viene provocando la política, en todas partes, crea una actitud de desconfianza, de desprecio y hasta de indignación frente a la política. Los escándalos de corrupción y nepotismo, la falsedad de las promesas electorales, las alianzas espurias, la inercia interesada de todos aquellos que solamente piensan en conservar su sillón o quitárselo al vecino.

Esa política ha de morir. Ya es socialmente una política muerta...

Tenemos que denunciar esa política inicua, reivindiquemos la verdadera política. Una política (la de verdad), de justicia, de transparencia, de servicio, de participación. Programada y vivida localmente y mundialmente. Renovando las instancias tradicionales, muchas de ellas caducas e injustas, y propiciando instancias nuevas. Formando políticamente a la ciudadanía. Sugiriendo actitudes, procesos, campañas; ayudando a buscar soluciones. Debemos empezar a asumir una política viva, resucitada, lejos de los "sepulcros blanqueados", para conseguir una política humana y humanizadora.
Rubem Alves escribió, en un memorable artículo "Sobre política y jardinería: De todas las vocaciones, la política es la más noble... De todas las profesiones, la profesión política es la más vil ".

Queremos y debemos ser políticos de vocación, hacer política, sin posible neutralidad, sin hipócritas equidistancias. Hay que soñar andando (como decía Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar"). Pedimos, soñando alto, en Santomera, el cambio necesario.